27/02/2010 | 10:02
HAGA NEGOCIO CONMIGO
El popular programa de televisión ha cambiado de animador y de canal. Ahora, el gran protagonista es Hugo Chávez Frías y el medio es el Socialismo del Siglo XXI. Pero a diferencia de Polo Baquerizo, el tradicional conductor del referido programa televisivo, donde por su actitud de permitir que los concursantes se lleven los premios recibió el calificativo de “eterno perdedor”, no cabe duda que Chávez se ha convertido en el “eterno ganador” de los negocios entre países que están de rodillas a su yugo, entre ellos Ecuador; sino, imposible una prueba mayor que la terrible evidencia de como se nos lleva el petróleo ante vista y paciencia de todos y con la anuencia de su “capataz mayor”.
Ya no hay vergüenza en la cara de estos socialistas. Durante años, vinieron pregonando el nacionalismo de nuestras reservas minerales. Todo lo que olía a “Yankee” era repudiable. No podían oír hablar de la Texaco, de City, peor de la Oxi, cual combate a su presencia en el país se constituyó en el emblema de la dignidad nacional. Vendieron la idea de estructurar un País Altivo i Soberano (PAIS), y con ese cuento ganaron las elecciones. Cuando llegaron al Poder, montaron el show mediático de la década: 99% para el Estado y 1% para las empresas inversionistas; aún recuerdo las palabras del Presidente Correa: “El que quiere que renegocie y el que no acepte que se vaya a su casa”. Se llevó los aplausos del pueblo. Qué farsa; el negruzco mes de septiembre del 2009, quedará en la historia como aquel en que Chávez y su PDVSA se llevaron el santo y la limosna en materia petrolera. En un convenio tras bastidores, apareció una empresa denominada Rio Napo, donde habrían accionistas venezolanos, como la propia PDVSA y de la noche a la mañana, el país se entera que PAIS otorga a esta empresa, la operación del campo Sacha, ubicado en el nororiente ecuatoriano y en donde yacen los más importantes volúmenes de reservas petroleras, para lo cual, por lo menos el 30% de las rentas se van para Caracas. Digo por lo menos, porque el acuerdo porcentual no ha sido difundido y para algunos expertos en la materia, no sería el 30 sino el 70% lo que se llevan los venezolanos; inaudito, ¿donde quedó la soberanía que tanto pregonaban? Claro que para disimular, ahora preparan el gran golpe de la nacionalización del sector petrolero, siguiendo la conocida receta aplicada por los gobiernos de Venezuela y Bolivia en política minera. Eso sí, pueden estar seguros que cuando aquello ocurra, los intereses venezolanos serán intereses ecuatorianos.
Para eso, tenemos a Chávez metido en Ecuador cada 3 o 4 meses. Parece el gerente general de una gran empresa, visitando a sus sucursales, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc. Cuando no llega él, entonces tienen que ir a Miraflores sus gerentes de Sucursales, Correa, Morales, Ortega. “El eterno ganador” necesita olfatear los negocios lucrativos y sabe que en estos países, de la mano con la famosa espada de Bolívar, encontrará la alfombra roja al pie de la escalinata del avión y los recursos económicos de esas naciones a sus ordenes.
Por ello, he calificado a Chávez, “el Hitler de la nueva era”, “el nazi latinoamericano”. Igual de perverso, bélico, ambicioso, invasor y embaucador de pueblos. Cuenta la historia, que cuando el alemán invadió con su ejército a las primeras naciones vecinas, Austria, Polonia, Checoslovaquia, una vez que tomaba posesión territorial, se llevaba lo mejor de la producción de esos países a Alemania para tener contento a su pueblo. Por estos lares, Chávez no ha invadido con armas, sino con su lengua y sus dólares. La primera para pregonar su falsa ideología socialista y la segunda para apoyar campañas de gobiernos súbditos, sea en efectivo o en especies como gasolina a Cuba, urea al Ecuador, otras cosas a Bolivia, armas a Nicaragua y así por el estilo. Una vez posicionado territorialmente, cuan “Fuhrer” de estas naciones, decide llevarse sus más importantes recursos a Venezuela. Aún recordamos la participación de empresarios oficiales de ese país en los reaseguros de la deuda externa en el 2007 y que los “pativideos” se encargaron de archivarlo para la historia. Ahora, este nuevo y sabroso banquete, el de la operación de los campos “Sacha”, sin olvidarnos del cantinflesco episodio de la primera piedra de la refinería del Aromo en Manabí, donde también Chávez se dio el lujo de lucir en nuestro suelo su corona imperial.
Lo peor de todo es que estas cosas se siguen haciendo a dedo. Igual como los centenares de millones de dólares que se repartieron con el cuento de las emergencias y que en un valor de 167 millones recayeron en los escritorios de las empresas del “gran hermano”. Recién por estos días, tres meses después de las denuncias periodísticas, la Contraloría ha señalado por lo menos 31 anomalías en los famosos contratos de las compañías vinculadas con el “Holding Correa”. En cambio, previo a la suscripción del contrato de operación del campo Sacha, existió un informe negativo firmado por seis integrantes de la Comisión estructurada para elaborar el borrador del mismo. Dejan muy en claro, antes de la suscripción del documento, que Petroproducción no suscribió con la compañía Río Napo ningún convenio de alianza estratégica y que no podía hacerlo porque era una empresa privada. Claro, salieron los voceros de Chávez a leguleyar para justificar la decisión. Están acostumbrados a eso. Como no existe la independencia de Poderes y por ende una Asamblea dominada y una Justicia entregada al Socialismo del Siglo XXI, así como órganos de control que se cuadran marcialmente al totalitarismo vigente, al punto que la Presidenta del Tribunal Contencioso Electoral se da el lujo de ir a bailar detrás de la tarima de Chávez, Correa y Castro, el día de la nueva posesión de mando y nadie dice nada; como el Contralor que audita una vez que la prensa denuncia en lugar de hacerlo antes y se pronuncia recién cuando los hermanos están peleados o el Fiscal General que sueña con ser el heredero de Correa y por ello, cada vez que hay un tema caliente que involucre al Gobierno y que merezca indagación, se dedica a perseguir a los opositores o a retomar el tema Isaías para tener una salida popular, entonces, simplemente interpretan a su criterio la argumentación jurídica y lo que dicen queda consagrado como la última palabra.
Mientras tanto, viva la fiesta verde en Ecuador; por ello, el gran Hermano, otrora organizador de las grandes celebraciones, ahora señala que la “Revolución Ciudadana” se ha convertido en el “sexto velasquismo”. Está equivocado; este no es un gobierno de muertos, es un gobierno de vivísimos, de sociolistos. Por tanto, es el segundo correísmo.
|