LAS PERLAS MENTIROSAS DE CORREA
 

03/03/2010 | 09:47

LAS PERLAS MENTIROSAS DE CORREA

El pez por su propia boca muere. Luego de escuchar al Presidente con un panel de periodistas, queda en claro la causa por la cual Rafael Correa tiene por debajo del 35% de credibilidad. Por lo menos existen cinco criterios totalmente contradictorios con sus actuaciones, que solo los amnésicos pueden olvidar.

Cuando explicaba que el dialogo con los indígenas estaba roto y que el Gobierno no haría nada para restablecerlo, dijo:

"La democracia se basa en el respeto, educación e institucionalidad". Con esa frase, quedo en claro que Ecuador no vive en democracia sino un totalitarismo autoritario y repudiable. Que audacia la del Presidente, pedir para sí lo que no ha dado a nadie. Si alguien ha irrespetado al país, ha sido Correa; los insultos a damas como la periodista a la que le dijo gorda horrorosa, la empresaria a la que señaló como vieja loca y la filántropa a la que se refirió como vieja pelucona, lo reflejan de cuerpo entero, no solo como irrespetuoso sino además sin la educación básica que debe portar un caballero.

Pero, si la institucionalidad es la columna dorsal de un Estado de derecho, es el menos indicado para afirmarlo, luego de utilizar a subordinados vocales del Tribunal Supremo Electoral para tomarse el Congreso con la destitución de 57 diputados e inducir la movilización de turbas callejeras identificadas con movimientos de izquierda, para intimidar a Magistrados del Tribunal Constitucional y así, provocar su reestructuración. A punta de garrote por un lado y de seducciones por otro, fue tomando la Fiscalía, Contraloría y todos los órganos de control. A estas alturas en Ecuador, nadie fiscaliza ni toma iniciativas propias, porque si algo falta son precisamente las Instituciones separadas e independientes del Poder Central.

Pero, refiriendo al mismo tema, condena lo dicho por líderes indígenas cuando afirmaron que no dejarán entrar a funcionarios del Gobierno a sus comunidades. Ahí sí, el Presidente afirma que es violatorio a la Constitución impedir el libre tránsito de los ecuatorianos por todo el territorio nacional, pero en cambio, no se acuerda cuando la policía, relacionada directamente con el Ministerio de Gobierno, impidió al Alcalde de Guayaquil y a un grupo importante de ecuatorianos que lo acompañaban, avanzar desde la Cadena a Montecristi, en la provincia de Manabi, llevando la propuesta de la ciudad a la Asamblea Constituyente sobre temas relacionados con gobiernos seccionales. Lo grave fue que todo aquel espectáculo bélico ofrecido por la fuerza pública, fue aplaudido por el propio Presidente de la República, que ademas se reía de aquel derecho constitucional del libre tránsito que hoy intenta reivindicar.

En algún momento de la entrevista, cuando no midió ningún reparo para defender a su amigo, el Fiscal de La Nación, aludiendo el caso de la esposa del referido funcionario, implicada en un lamentable accidente vehicular, dijo que "da pena vivir en un país donde se es culpable hasta que no se demuestre lo contrario". Lo dice precisamente quien, sin el menor grado de tolerancia y autocontrol, envío a la cárcel a muchos ecuatorianos cuyos únicos pecados fueron mostrar algún tipo de fastidio por el paso de caravanas presidenciales. Uno de ellos estuvo detenido en pleno día del padre. A la mayoría los liberaron pocos días después, al demostrarse que no eran culpables de lo que se les acusaba, sin embargo de ello, igual pisaron el calabozo.

Comentando la marcha de Guayaquil, puso en duda la capacidad de convocatoria del alcalde Nebot, del cual esperaba más, señalando que la marcha fue pobrísima. Solo al Presidente no lo convence una manifestación que llena totalmente toda una avenida como la 9 de Octubre, la más importante de la ciudad. Eso demuestra que en Cuba, en lugar de haber recibido la asistencia médica de un traumatólogo, debió de haber sido tratado por un oculista, pues si ya no ve y reconoce lo que el mundo entero vio, entonces no hay dudas que al país lo esta conduciendo al despeñadero. Por eso, no es sensible al incremento del auge delictivo, al terrible aumento de los marcadores de desempleo, a la falta de estímulo al sector productivo, a la pérdida en la balanza comercial.

Por último, hasta para comentar sobre la polémica entre un club de fútbol y un conocido periodista deportivo, se atreve a señalar que en su Gobierno, nunca se ha prohíbido la entrada a periodista alguno. Peor que eso, acaso nos olvidamos cuando hizo retirar a la fuerza, con guardaespaldas de por medio, al periodista Emilio Palacio, de la propia mesa de dialogo donde la misma Presidencia lo había invitado para una de las innumerables cadenas de los sábados.

Ya han pasado treinta y siete meses para que el Presidente Correa siga mintiendo a los ecuatorianos. Al comienzo, cuando no existían antecedentes, todas estas frases y conceptos emitidos en la entrevista, sabían a miel para la mayoría de gobernados. Ahora, para desgracia del Primer Mandatario, saben a hiel, que es el desagradable sabor de la mentira.







 
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