01/06/2009 | 06:25
Por suerte existen grabaciones. El Presidente Correa dijo en abril pasado que en su Gobierno el índice de la delincuencia había bajado, a pesar que ese mismo día, un informe técnico de la Espol señaló lo contrario; luego, en campaña, sostuvo que existe una sospechosa relación entre los últimos actos delictivos y la Oposición. Nunca pudo comprobar aquello. Ahora, suelto de huesos, reconoce que la \"Revolución Ciudadana\" ha fracasado en temas de seguridad y mete la culpa a la policía. Entonces, yo pregunto: Quien es el Comandante de la Fuerza Pública; la respuesta es una sola: El Presidente de la República.
Esa misma Policia a la que ahora culpa, es la que le limpió el Congreso de los Diputados de Oposición, la que permitió los asaltos de las turbas a Fiscalías, Tribunal Constitucional y Supremo Electoral; la que venía deteniendo a todo aquel que mostraba disgusto al paso del Presidente, la que irrumpió en los predios de la Católica, para, violando la autonomía universitaria, agredir a los estudiantes que estaban por el NO en el Referendum. Esa es la Policía a la que Correa dice haberle dado 300 millones de dólares y fueron descubiertos en un reportaje de Ecuavisa, usando armas de juguete porque algunos efectivos no tienen de las verdaderas.
Y mientras los asaltos y crimenes se han venido desarrollando en todo el País, como nunca antes, al punto de originar marchas en Guayaquil, Manta y Esmeraldas, creándose un estado de alarma en Quito, al conocerse que casi el 60% de sus habitantes han sido víctimas del hampa, el Ministro de Gobierno, jefe inmediato de la policía, decía que todo era percepción y que la culpa era de los medios por sacar imágenes de sangre; y en medio de todo eso, el Gobierno de La Revolución Ciudadana desarmaba a los guardias de seguridad acreeditados para esa función, liberaba a delincuentes del narcotráfico conocidos como mulas a través de una amnistía,permitía el ingreso de extranjeros sin exigir historial policial, se peleaba a muerte con nuestro hermano del norte por haber operado en contra de un grupo de bandidos en nuestro territorio, algo que debió por esto último ser sujeto de reclamo, pero no para tanto como lo ha sido; sin dejar de recordar la ingrata actitud de impedir la acción de la Corporación de Seguridad Ciudadana en Guayaquil, no aceptar en primera instancia el pabellón para recluidos en la Penitenciaría construido por el Municipio, ni permitir que la policía forme parte de aquel moderno comando de control, equipado con la más alta tecnología e instalado por la señalada Corporación.
Donde está esa plata que dice Correa que ha dado a la Policía? Como la Revolución Ciudadana ha hecho lo imposible para que no exista la Fiscalización en este País, será muy dificil conocer el destino de esos fondos, como la verdad de aquel sobreprecio en la compra de pistolas Glock, al tiempo, en que insisto, algunos policías cargan pistolas de juguetes.
Ahora el Presidente ha puesto plazos; esos plazos debió haberlo puesto apenas entró a gobernar y seguramente en estos momentos, hubiesen menos viudas y huerfanos. Debió haberse preocupado por los verdaderos temas de interés de la ciudadanía, que no son las reformas políticas sino la inseguridad y el alto costo de la vida, que coincidentalmente, se han incrementado como nunca antes, desde que Correa está en el Poder.
Pero no es la única dicotomía (doble discurso). Con extrema audacia, ahora que el País está sin Corte de Justicia por los enredos de la Nueva Constitución y el Régimen de Transición, ha llegado a decir que él puso reparos a varios temas emanados en Montecristi, incluido lo de la Corte. Qué descaro! Si el País entero lo vió haciendo campaña por el Sí de manera abierta, sin que en ningún momento haya mostrado su desacuerdo con nada.
Tan doble discurso es lo que mencionamos, como cuando hace algunas semanas dijo que la crisis financiera internacional no afectaba al Ecuador y que ese era problema de EEUU, para unos cuantos días después, aceptar que el sector exportador de nuestro país se estaba afectando por la consecuencias de la misma.
Ese es Correa. Un Presidente que un día dice que es blanco y otro que es negro. Que monta shows mediáticos para recriminar a sus subordinados y evadir la responsabilidad que a él le corresponde. De esa forma, cuando no pudo contrarrestar los efectos del duro invierno por la falta de prevención, le metió de manera pública la culpa al Inhami y a la Ministra Portaluppi; cuando al recorrer el País en sus interrminables campañas electorales, recibe el reclamo por la lentitud de la obra pública le echa la culpa a Marún, y ahora, a sus incondicionales amigos y subalternos de la POLICÍA.
Hay que estar pendientes de la próxima reunión de la Real Academía de Lengua. Seguramente determinarán que el nuevo sinónimo de Dicotomía es Rafael Correa.
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