21/05/2009 | 07:56
Por: Xavier Neira Menéndez (tomado de Diario Hoy)
A propósito de la deteriorada salud del ex Presidente Febres Cordero (LFC), es oportuno destacar el poder de sus ideas. LFC se diferenció de sus adversarios por su carismática figura, su hablar claro y concreto, el expresar sin ambagues su amplia gama de conocimientos, talento, firmeza y decisión. Dio contenido a una derecha ideológica moderna. Y la defendió con coherencia y admirable autenticidad. Su capacidad de iniciativa recreó al país desde el Congreso.
Allí, se forjó políticamente, conquistando luego el Poder de la República como líder de un frente multipartidista. Por la fortaleza de sus ideas, con tesón y visión, logró ubicar al PSC como el primer partido político. Por esas paradojas de la vida, sus fortalezas terminaron siendo su mayor debilidad, por el negativo sentimiento antipartidista que existe en el país.
Algunos analistas hablan del vacío político que produciría la muerte de LFC. Creo que ese vacío se inició realmente en el 2004, cuando no prosperó la interpelación al entonces presidente Gutiérrez, a través del único procedimiento constitucionalmente posible: juicio político. La miopía de algunos, el sectarismo de otros y la indiferencia de casi todos no dieron importancia -orquestados por la prensa que satanizaba a partidos y a políticos- a los argumentos que esgrimía LFC para lograr la censura y destitución del presidente. Se prefirió el facilismo, la comodidad, la argumentación hipócrita. No se respetaron normas ni reglas, y se impuso la politiquería, la componenda, el pacto de trastienda. Prevalido del poder y de los millones de razones que repartió en el Congreso, Gutiérrez hizo descabezar a la Corte Suprema, al TC y al TSE. Nació así la "Pichicorte" del dictócrata. Entonces, Febres Cordero era un llanero solitario que luchaba esgrimiendo el poder de sus ideas frente al poder de la fuerza bruta unida a la conscupiscencia política. Las violaciones constitucionales de Gutiérrez no se resolvieron a través de la Constitución, sino por medio de algazaras y bullangas, derrocándose a Gutiérrez. Luego, el enorme agobio de su espíritu, provocado por inconsecuencias y deslealtades, fueron causa de su retiro paulatino de la política.
El ex ministro y ex diputado Wladimiro Alvarez, hace pocos días, al ser preguntado sobre el legado político de LFC, expresó que la sociedad ecuatoriana y sus estamentos mas representativos han decapitado a nuevos líderes o prospectos políticos que han surgido en las últimas décadas, pues la sociedad civil "se ha encargado de satanizar a la política y a los políticos, con lo cual durante mucho tiempo la juventud de nuestro país prescindió de su participación en la vida política nacional, y como consecuencia de eso estamos viviendo lo que ocurre en este momento".
Nadie -peor gente excepcionalmente dotada como LFC- se debe ir del mundo sin dejar la huella de su vida no solo en otras vidas, sino en el país que dirigió y en la ciudad que transformó, pues quienes sobrevivimos quedamos como testigos de su majestuosa obra.
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