21/05/2009 | 07:58
Que verguenza; los llamados a hacer respetar la Constitución son los primeros en violarla. La Corte Constitucional acaba de cometer uno de los gazapos más terribles de la vida política ecuatoriana. Se han declarado Legisladores. Han violado a la nueva Carta Magna.
En apenas dos meses la han ultrajado dos veces; primero declarándose Magistrados de la Nueva Corte Constitucional cuando en el Régimen de Transición los enunciados son más cristalinos que el agua bendita: "Una vez constituida la nueva función ejecutiva, legislativa y de Transparencia y Control Social se organizará la comisión calificadora que designará a los primeros Magistrados de la Corte Constitucional".
Pregunto: Ya se constituyeron las nuevas funciones ejecutiva y legislativa? NO, recién en junio entrarán en funciones.
Vuelvo a preguntar: Se constituyó la Comisión de Transparencia y Función Social? Tampoco.
Por último: No está más que claro el mandato que dice que posterior a todo eso se organizará una comisión calificadora para designar a los Magistrados de la primera Corte Constitucional. Resulta que tampoco se ha organizado ninguna Comisión pero por arte de violadores ya existe la Primera Corte Constitucional.
Pero ahí no queda todo; ahora han interpretado aquella norma imposible de no entender por lo claro de su redacción y que determina la forma de constituirse la nueva Corte Nacional de Justicia: "A los 10 días de proclamados los resultados del Reférendum Aprobatorio terminan los periodos de los 31 Magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El Consejo Nacional Electoral organizará un sorteo público entre los 31 Magistrados de la C.S.J para escoger 21 jueces del Consejo Nacional de Justicia hasta la designación de los titulares".
Al décimo día de haberse proclamado los resultados del Reférendum, culminó el Periodo de los Magistrados de la C.S.J. Por tanto desde ese día, los 31 Magistrados son tan ex - Magistrados, como los del 97, los del 78, los del 95 y todos aquellos que alguna vez fueron Jueces de la Corte. El Régimen tan solo determina algo muy puntual: Que esos ex-Magistrados y tan solo esos 31 entren a un sorteo para que de ahí salgan 21. Sorteados los 21, ya no existen más Magistrados, ni Conjueces ni absolutamente nadie. Al no aceptar 20 de aquellos 21, el único Magistrado de acuerdo al Régimen de Transición es el que no renunció. Los otros 10 que no salieron sorteados y los conjueces son tan ex como los que formaron la Corte hace 30 años, por tanto, no tienen porqué ser llamados a reemplazar a los 20 que no quieren asumir los cargos. En Derecho Público solo se puede hacer lo que dice la norma al pie de la letra. Por tanto, acaban de reformarla y no interpretarla. Como entre sus potestades no está legislar y mucho menos reformar la Constitución, facultad exclusiva de la Asamblea Nacional que recién se instalará en junio y del pueblo mediante Consulta Popular, sino exclusivamente dirimir o interpretar, acaban de volver a violar la Constitución.
Lo más grave de todo es que se anuncia que este supra organismo, se convertirá en la nueva varita mágica del Presidente para inmovilizar al País. Hace tres semanas, el Presidente de la Corte Constitucional dice de frente que es amigo del Gobierno y ahora el Presidente Correa amenaza al Consejo Nacional Electoral con pedir ante la Corte la inconstitucionalidad de la resolución de impedirle hacer cadenas en campaña. Para tranquilidad del Primer Mandatario, el Consejo Electoral ya reculó. Pero no era que en periodo electoral el Tribunal Supremo Electoral, ahora Consejo Nacional Electoral, tiene todas las facultades y poderes, al punto de hasta destituir Diputados, desconocer amparos constitucionales y demandas de inconstitucionalidad. Claro, todo ello cuando los dardos van contra la oposición; cuando van contra Correa, el escudo mayor se llama Corte Constitucional. Por y para eso le han dado todas las plenipotenciarias, al punto de convertirse hasta en última instancia judicial por encima de la propia Corte Nacional de Justicia.
Comienzan a darse cuenta de todo lo que han hecho? No hay más sordo que el que no quiere oir ni ciego que el que no quiere ver.
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