21/05/2009 | 08:00
Al igual que los grandes guerreros, destinados a sobrevivir triunfadores o morir en el campo de batalla, los Partidos políticos lo están para sobrevivir en las urnas o morir en ellas. La decisión del PSC de no presentar candidatura presidencial puede interpretarse como el abandono a la lucha por lo que más hemos defendido: LA LIBERTAD; La libertad económica, la libertad de expresión, la libertad hacia el progreso y desarrollo. Temo que esa decisión nos conlleve al riesgo de perder la identidad con nuestros simpatizantes en el país. Desde su fundación, en 1956, es la primera vez que el Partido decide no participar en la contienda presidencial. Solo en el 98, por la decisión personalísima del ungido de no aceptar la postulación, el Partido dejó de hacerlo, en circunstancias distintas a las actuales. Aún retumban en los oídos socialcristianos las palabras de León en el teatro Presidente, cuando angustiado por el escenario de no presentar candidato, decía: “Voy a morir, no sé cuando, cubierto con la 6 y el color amarillo. Mi Partida de Nacimiento fue 6 y mi partida de defunción física será 6”.
Durante estos dos últimos años, muchos de nuestros voceros de otrora, han corrido a la dura responsabilidad de luchar contra la ignominia vigente. Algunos incluso, se pintaron el rostro de verde. A ratos pensé que me quedaba solo o con muy pocos a mi lado; sin poder político, destituido y perseguido judicial y políticamente, pero eso sí, con mi espíritu firme, con una inagotable fidelidad ideológica a la tendencia y a mi Partido y con una honestidad puesta a toda prueba que me permitió luchar sin tregua desde mi trinchera contra el peligroso y cada vez más poderoso adversario.
Ahora, a las puertas de un proceso electoral, buena parte de ellos regresan para ocupar los espacios del Partido. Les pido, que más allá de tener voluntad cívica, sean desde ahora, durante la campaña y posterior a ella, leales con sus convicciones y con la bandera de lucha que los va a cobijar, que no solo será la de un novel Movimiento sino la de un glorioso Partido.
León nos enseñó a luchar incluso contra el prematuro pronóstico de las encuestas, no a doblegarnos de entrada; a amar al Partido y a la Patria, no a dejarlo morir; por eso, no abandono la lucha ideológica. Seguiré haciéndolo desde los reductos donde pueda elevar mi voz y pensamiento. No participaré en el proceso electoral porque el Partido no me ha permitido ocupar el espacio que me corresponde, pero permaneceré en él, desde donde alentaré e impulsaré a todos los candidatos de nuestro querido PSC para que con dignidad y éxito participen en este próximo evento electoral. Soy madera de guerrero por ser guayaquileño y madera de León por ser luchador. Pero por sobre todas las cosas, soy SOCIALCRISTIANO DE CORAZON.
Alfonso Harb Viteri.
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