01/06/2009 | 06:29
No es del País; pero todo indica que si es de PAIS, de ese socialismo del Siglo XXI que tiene sus orígenes en el Foro de Sao Paulo, aquella organización que desde 1990 aglutinó a todos los movimientos de izquierda, incluidas a las FARC, algunos grupos subversivos de Am�rica Latina, con sus principales auspiciantes, los carteles del narcotr�fico.
El Caso Chauv�n ha embarrado al Gobierno de Correa hasta la coronilla. No tengo la menor duda que su autoentrega fue negociada, sea para lograr un sobreseimiento a trav�s de la justicia dirigida a control remoto por los titiriteros del Gobierno o una pena m�nima con todas las protecciones del caso, a cambio de decir lo que al Partido dominante y a sus dirigentes les interesa que se diga. Sin embargo, las contradicciones son terribles y cada vez evidencian m�s la vinculaci�n del Gobierno ecuatoriano con la narcoguerrilla colombiana.
1ero.- Las computadoras de Reyes ofrecen informaci�n donde se registra la relaci�n de Ignacio Chauv�n (Nacho) y Gustavo Larrea (Comandante Juan) con los subversivos. Tambi�n establece aportes en tiempos de campa�a del 2006 a la candidatura de Rafael Correa. Precisa, adem�s, la relaci�n de la guerrilla con el narcotraficante Ostaiza. Todos estos nombres y apellidos est�n inscritos en la "caja negra" de las FARC, aunque el Gobierno del Ecuador haya descalificado esa informaci�n que sirvi� para otros hallazgos, incluido el sitio donde estuvo secuestrada Ingrid Betancourt.
2.- Chauv�n fue funcionario de Gobierno. Niega haberlo sido en la fecha del "operativo Fenix" que elimin� a Reyes y su comando; pero entonces, porqu� el Gobierno del Ecuador lo deleg� para que vaya al lugar de los hechos y elabore un informe?, como consta en la foto publicada en Diario El Comercio, del 31 de enero del 2009 y que corresponde al 2 de marzo del 2008.
3.- Porqu� miente Chauv�n, cuando el 28 de diciembre ante la Fiscal�a del Guayas se�ala en declaraci�n voluntaria que nunca ha viajado a Colombia y en febrero, en un nuevo pronunciamiento ante autoridad competente, pero ya detenido provisionalmente, se�ala que las siete reuniones que sostuvo con Reyes, afirmadas al periodista Carlos Vera en una entrevista en Ecuavisa, fueron en Colombia. Tama�a contradicci�n, que adem�s de descalificar totalmente la poca credibilidad que pueden tener las aseveraciones de Chauv�n, lo hacen incurrir en el delito de Falso Testimonio, tipificado en el art�culo 354 del C�digo Penal.
Su mentira es absolutamente evidente, cuando a falta de existencia de documentos migratorios que prueben sus traslados a Colombia para las reuniones con Reyes, se�ala que lo hizo cruzando la selva, como que hacerlo fuera tan f�cil como caminar por la 9 de Octubre o por la avenida de Los Shiris. La selva es agreste, inh�spita, sin ninguna se�alizaci�n, por lo que es imposible transitarla solo, pues adem�s se requiere de auxilios fluviales para navegar ciertos r�os. Por lo que sin duda fue guiado por subversivos desde suelo ecuatoriano. Posiblemente los mismos que guiaron a las chicas mexicanas que sobrevivieron al ataque en Angostura y que llegaron a ese lugar desde Quito, luego del c�nclave de izquierdistas en la Casa de la Cultura. Dios me libre siquiera de imaginarme que como gu�as hayan sido utilizado en cualquiera de estos casos, elementos uniformados ecuatorianos.
Entonces, adicional a mi convicci�n que las reuniones fueron en Ecuador, el solo hecho que Chauv�n haya tomado contacto con subversivos, en nuestro territorio, para ser trasladado a los sitios de reuniones con Reyes, ya lo hacen incurrir en los delitos tipificados en los art�culos 119 y 152 del C�digo Penal. El primero se�ala que las penas aplicables a los delitos que comprometen la seguridad exterior de la Rep�blica lo son tambi�n para aquellas infracciones que comprometan la seguridad de naciones aliadas. Antes del ataque de Angostura, cuando Chauv�n se reun�a con Reyes, las relaciones diplom�ticas, comerciales y pol�ticas de Ecuador y Colombia eran buenas, por tanto eran Naciones al�adas. Si Chauv�n se reuni�, como as� fue, sin el consentimiento de Colombia, incurri� en delito, pues no existe ninguna constancia que lo hizo para fines humanitarios. Qui�n posee esa intenci�n, no tiene porqu� dejar de informar al Gobierno de Colombia sus prop�sitos.
Despu�s de esta explicaci�n, se justificaba que el Presidente le pida disculpas p�blicas a Chauv�n, en el mismo espacio donde con frecuencia insulta periodistas, mujeres o sataniza de manera injusta y mal informada los sueldos de ciudadanos sencillos y corrientes como aquellos profesores universitarios?
4.- Pero si es grave lo de Chauv�n, lo es mucho m�s lo de Larrea, porque �l, si fue antes, durante y despu�s del operativo de Angostura, funcionario del Gobierno ecuatoriano, ni m�s ni menos que en los dos Ministerios m�s importantes relacionados con la seguridad del Pa�s: Ministerio de Gobierno y Ministerio de Seguridad Interna y Externa. Miente cuando en una entevista a Diario El Universo se�ala no conocer a Reyes y luego, cuando comienzan a descubrirse las cosas, afirma que lo hizo una sola vez. Luego, argumenta como causas de sus contradicciones que la periodista le pregunt� por Rafael Reyes y no por Ra�l, adem�s porque consideraba que era un tema de seguridad nacional y que no ten�a autorizaci�n Presidencial. La primera raz�n es hasta rid�cula, pues si estaba hablando de su relaci�n con las FARC daba lo mismo que la periodista identifique a Reyes como Ra�l, Rafael, Ricardo o Manuel. Era m�s que obvio que se refer�a al lider subversivo. La segunda es alarmante; Larrea era conciente que atentaba contra la seguridad del Estado si se�alaba que se hab�a reunido con Reyes sin conocimiento previo de Colombia. Cuando salt� lo de las computadoras, se vio obligado a reconocer la existencia de la reuni�n para no correr el riesgo de ser desenmascarado. Larrea tambi�n incurri�, como autor material en los delitos tipificados en los art�culo 119 y 152, explicados anteriormente. Pero a�n m�s grave es lo que revel�: Que el Presidente Correa sab�a de esa reuni�n, por lo que, si aquello ocurri� antes de la misma, fue c�mplice y si se enter� despu�s y no lo denunci�, fue encubridor.
Podemos creer en Larrea como hombre de una sola palabra cuando tiene dos c�dulas de identidad? la respuesta cae por su peso.
5.- Ahora se entiende, porqu� nuestras Fuerzas Armadas nunca pudieron capturar a Reyes. El Ministro de Defensa Wellington Sandoval, reconoci� en entrevista a Diario El Comercio, el 31 de marzo del 2008, cuando a�n ejerc�a tales funciones, que la instituci�n militar sab�a que Reyes se pasaba frecuentemente al Ecuador y que incluso el 24 de noviembre del 2007 hubo hasta un enfrentamiento armado entre el ej�rcito ecuatoriano y la tropilla subversiva liderada por Ra�l Reyes. Ese es adem�s, un testimonio contundente que no eran ni Chauv�n ni Larrea los que sal�an al exterior a buscar a Reyes sino lo contrario. No es acaso sospechoso que nuestras gloriosas y competentes F.F.A.A lleguen hasta a enfrentarse cara a cara con Reyes y sus secuaces y no lo puedan detener. Justo, en noviembre del 2007, en el tiempo que ahora se descubre, Chauv�n y Larrea conversaban con el jefe de las FARC. Qu� mala suerte que en medio de tanto elemento competente de nuestras Fuerzas Armadas, en ese operativo hayan participado una tarea de incapaces. Como de pura coincidencia, habiendo polic�as eficientes, hayan participado en el operativo de captura a Chauv�n los m�s incompetentes, al punto de permitir su fuga. Por eso, no tengo dudas que su entrega fue conciliada con el propio Gobierno.
6.- Ahora comienzo a entender porqu� descabezaron al servicio de inteligencia militar dirigido por el valiente Coronel Pazmi�o; porqu� dejaron fuera al grupo policial que descubri� las vinculaciones de Chauv�n; porqu� esa necia, torpe y radical actitud de no reanudar relaciones con Colombia; aquella posici�n insistente y beligerante de no renegociar el acuerdo de permanencia norteamericana en la Base de Manta, so pretexto de un ridiculo patrioterismo, argumentando violaci�n de la soberan�a cuando nunca hubo imposici�n armada de EEUU y en cambio, plena apertura del Estado ecuatoriano para acordar las operaciones desde la referida Base. Qu� diferencia con la instalaci�n del cuartel subversivo de Angostura en donde las FARC se atrincheraron a trav�s de la supremac�a armada y sin autorizaci�n del Estado. Eso s� fue atentar contra nuestra soberan�a y el principal autor de aquello, fue detectado por militares ecuatorianos y visitado por funcionarios del Gobierno con pleno conocimiento por parte del Presidente Correa. Para colmo de nuestra imagen internacional, nuestras relaciones con E.E.U.U se han vuelto m�s fr�giles que una copa de cristal. Todo esto, mientras Correa visita con frecuencia Venezuela y hasta se anim� a cruzar el Atl�ntico y el Mediterraneo para dizque fortalecer relaciones comerciales con Ir�n.
Nunca antes, la imagen ecuatoriana ha sido tan deplorable como ahora en la esfera mundial. Esa mancha verde que llen� de ilusi�n a los ecuatorianos en octubre del 2006, hoy est� contaminada por la droga y el terror que generan las bombas y el plomo.
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