05/06/2009 | 04:52
Es lo que ya no hay en Ecuador. Lo ocurrido con Carlos Vera es un ejemplo notorio de aquello. No tengo la menor duda de las presiones que debió ejercer el Gobierno para excluir a quien se había convertido en un frecuente contestatario. Esto me recuerda al cierre de RCTV en Venezuela, cuando el “padre” del Socialismo Siglo XXI se deshizo de su principal crítico. Pregunto: Acaso, no bastan las decenas de cadenas nacionales que a cada instante emite el Gobierno para ajusticiar mediáticamente a sus adversarios, incluidos algunos periodistas?
Lo dije en su momento y como casi en todos los vaticinios sobre este Gobierno, tuve razón; la concentración de la información y el control de ella, pasando por la tergiversación, es hoy por hoy la principal herramienta política del Gobierno; especialmente ahora, cuando la gente ha dejado de creer en las promesas de cambio. Entonces, para que la debacle no sea total, solo se la puede sostener ocultando el sol con un dedo; por eso, mientras menos se escuche la voz de Vera, Ortiz y de cuanto contradictor exista y se la reemplace por la de Douglas Arguello, la voz oficial de las cadenas insultantes, que por unos cuantos “denarios” decidió convertir su carrera de periodista a la de un simple artillero contra los de su clase, mejor para el Régimen.
La incautación de los medios del grupo Isaías no tuvo otra finalidad que servir al Gobierno como su vitrina pública ante el casi inexistente interés de la audiencia televisiva por el famoso canal del Estado. Lo requería a puertas de la Consulta Popular, cuando comenzaba a crecer el rechazo a la Constitución redactada por los “alzamanos” de Montecristi; pasado el susto, luego de decir que los canales incautados no serían utilizados para promocionar al Gobierno, apostando a la amnesia propia de los ecuatorianos, de a poco han ido alterando su programación para hacer lo contrario. Primero, fue Gamavisión y ahora TC quienes transmiten en vivo las largas e insultantes cadenas de los sábados; precisamente el domingo previo a las elecciones en el Noticiero estelar de uno de estos canales, he observado como luego de varias crónicas sobre la participación de Correa en Puerto España, en la cumbre de las Américas, presentaron dos reportajes negativos a las campañas de sus opositores: La supuesta reunión del ex Presidente Gutiérrez con el “canciller” de las FARC en el 2003 y la rueda de prensa de familiares de Alvaro Noboa reclamando temas relacionados con la herencia.
No es culpa de sus periodistas; ellos hacen su trabajo, de aquello comen. Ellos no buscaron la circunstancia que ahora viven; es el atentado constante a la libertad de expresión que soporta el País; Que el Gobierno reclame la presencia de María Duarte en un programa, cuando durante dos años han estado hasta en la sopa de los ecuatorianos, es insólito. Por ello se fue Toledo del 10 y ahora se va Vera. Cuantos periodistas más tendrán que dejar sus trincheras por evitar el paso indeteniblemente abusivo del Socialismo Siglo XXI por las cámaras de televisión o micrófonos de radio. Ya nos olvidamos acaso, cuando Correa ordenó en persona que cambien una portada de Diario El Telégrafo que mostraba un reportaje a Jaime Nebot en el 2007? En coberturas de noticias, tanto en la televisión incautada como en la pública, Rafael Correa posee 20 horas de exposición contra 1 hora y 9 minutos de Lucio Gutiérrez y Álvaro Noboa, según cita Diario El Universo en su reportaje del 19 de abril del 2009. Con esta exposición matemática precisa, a alguien le puede quedar dudas que lo antes señalado es absolutamente cierto?
Me resisto a pedir un minuto de silencio por la pérdida de la libertad de expresión; prefiero pedir durante un minuto, la Libertad… Si, Libertad, de expresión, de opinión, Libertad para trabajar, para producir, para soñar, para progresar. Se nos quieren meter en nuestras casas por todos lados; quieren conocer que tenemos en nuestros cajones y en los roperos a través de la ridícula declaración patrimonial que exige el S.R.I y aparecer en nuestros televisores y radios a través de las imágenes y voces de aquellos que ya no queremos ver ni oír. Nos acostamos con ellos y nos exigen despertarnos con ellos, por lo que en el intervalo, tenemos pesadillas con esta gente. No podemos perder lo que nos queda de Libertad porque entonces, es preferible morir. Será mejor ser esclavos de los gusanos antes que del Socialismo Siglo XXI.
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