EL PRINCIPIO DEL FIN
 

26/06/2009 | 02:34

Es la primera derrota del Socialismo Siglo XXI, maquillada de pírrica victoria. Dice el Presidente Correa que es la primera vez desde 1979 que un Presidente llega al Poder en primera vuelta; es verdad. Pero también es la primera vez que el ganador de una contienda asume el mando con menos del 50% de apoyo ciudadano. También fue la primera vez que un candidato viajaba en campaña utilizando avión presidencial, disponía de una cobertura mediática impresionante, así como de una abusiva y excesiva publicidad oficial a su favor y a pesar de aquello, no pudo lograr esa mayoría absoluta que hasta el desconocido Rafael Correa del 2006 llegó a alcanzar.

Bien dice aquel adagio que en muchas ocasiones, aún ganando se pierde y viceversa. Este es uno de los casos. Luego de proclamados los resultados electorales, el Candidato - Presidente apenas completa un 47,5% del favor popular; su peor resultado desde el 26 de noviembre del 2006, donde con 56,7 % llegó a Carondelet, pasando por el impresionante 81,72% de abril 15 del 2007 cuando llevado de su mano, barrió aquel SI de la Consulta Popular que ordenaba la instalación de la Constituyente, sin olvidar el 69,47% obtenido por su bloque partidista, integrado por aquellos que llegaron como asambleístas y salieron como “alzamanos” de Montecristi y la ya amonestante votación de 63,93% por la aprobación de la actual Constitución, que para objetivos lectores políticos ya anunciaba un decrecimiento del apoyo al Presidente por parte del pueblo ecuatoriano.

Porqué señalo que Rafael Correa ha obtenido apenas el 47,5% mientras el Consejo Nacional Electoral lo proclama ganador del proceso con casi el 52%? Pregunto yo: Dónde quedan los nulos? El 26 de abril, 385 mil personas sufragaron anulando su voto. Quién les ha dicho a estos “sabios de la Grecia” que esa votación no tiene que ser considerada? A diferencia de los votos en blanco, ejercitados por personas que llegaron a las mesas electorales con el único propósito de obtener su papeleta de votación, sin pronunciarse ni a favor ni en contra de nadie, con un pronunciamiento político equivalente al que se ausentó, el voto Nulo en cambio si representa una manifestación expresa de rechazo a todos los candidatos, a sus propuestas, a sus actitudes y comportamientos. Por tanto, siendo una forma de expresión, jamás puede ser excluida en la medición, porque quien anuló su voto, no se tomó la molestia de salir de su casa tan solo por un certificado, sino porque de manera cívica quería expresarse de la forma señalada, en contra de todos, incluso del candidato Presidente. Por tanto, para medir el real apoyo con el que ha contado Correa para reelegirse, es improcedente excluir a ese 6,5% de ecuatorianos que se convirtieron en la cuarta fuerza del proceso, por encima incluso de Martha Roldós y los demás candidatos. Si obviamos la tramposa fórmula de cálculo del Consejo Nacional Electoral, podemos asegurar que el Primer Mandatario no cuenta desde el domingo pasado con la mitad más uno de nuestros compatriotas.

Pero ahí no queda la debacle verde; en esta ocasión la elección de asambleístas revela una evidente pérdida de fuerza legislativa. A la ciudad cuna de Alfaro llegaron con más del 65% de integrantes de la Constituyente. No los paraba nadie, se dieron el lujo de tener por si mismo los votos necesarios para aprobar lo que querían. Obligaron con aquello a los bloques ideológicamente cercanos a unirse sin condiciones, incluida RED y Pachakutic, quienes por su indigna actuación fueron abofeteados por el pueblo en el último proceso; se pudieron dar el lujo hasta de dejar salir a varios de sus originales integrantes que posteriormente se fueron encontrando con divergencias ideológicas, propias del radicalismo socialista. Ahora, la cosa es distinta. Con equipo propio, apenas podrían llegar a completar el 50% de la Asamblea Nacional, por lo que se verán obligados a recurrir en algunos instantes a partidos afines que seguramente sacarán provecho de lo que no pudieron hacer antes e intentarán sacar réditos para mantenerse alineados; con protagonistas que repiten su actuación con menos votación que hace 17 meses y en muchos casos, superados en votación individual por aquellos políticos del pasado a los cuales criticaban y en ciertos sitios, incluso, sucumbiendo en listas ante Partidos Políticos a los que decían haber sepultado.

Pero en donde el drama llega a su máximo nivel, es en la votación de organismos seccionales. Hace tres meses vaticinaban que iban a arrasar por todos lados. Al final del día, los arrasados fueron ellos. En la ciudad más poblada del Ecuador, aquella natal del Presidente, a su candidata a Alcaldesa, con la que cantó en campaña, comió ceviches y fritadas, le propinaron una de las mayores goleadas electorales que se recuerde; para que no queden dudas que Guayas ya se ha revelado totalmente al Socialismo vigente, a su hermana, portadora de su mismo apellido, también le ganaron la elección a la Prefectura. Ese fue un nuevo retroceso de Correa. En el referéndum de septiembre pasado, con la bandera del SI, perdió estrechamente en Guayaquil pero ganó en Guayas; ahora, fue vapuleado en Guayaquil y derrotado en la provincia, incluyendo su lista de asambleístas que quedó en segundo puesto después de haber ganado ampliamente en el 2007.

No solo en las tierras bañadas por el imponente río ha ocurrido aquello; en buena parte de los cantones y provincias del Ecuador también. Esa locura de las primarias, en un país donde no se privilegia la lealtad ideológica sino el oportunismo, generó terribles conflictos internos que desencadenaron en fracasos ruidosos. Pero también, porque el pueblo supo castigar el doble discurso, de un movimiento político que se vendió como antagónico de los que ellos han llamado “partidocracia” pero que en esta elección, se rodeo de la escoria de esos partidos. Si, porque no existe persona más repudiable que el traidor y desleal y para sorpresa de múltiples cantones, comenzaron a aparecer como candidatos de la 35 aquellos que en las elecciones del 2000 y 2004 flameaban las banderas de la 6 o de la 10. Ejemplos de esta especie que en lugar de extinguirse, ahora gracias a Alianza País pululan, son el ex alcalde de Salinas, Vinicio Yagual y el candidato a Alcalde de Durán, Alfonso Córdova, a quienes sus respectivos electores castigaron como merecían. Hoy, no solamente que el Socialismo Siglo XXI no ha logrado captar la cantidad de alcaldías, prefecturas, concejalías y curules en la Asamblea que pretendían, sino que por primera vez, su líder sucumbe en varias provincias, a diferencia de anteriores procesos, como en el de la Consulta de abril del 2007, donde solo perdió en el cantón Samborondón.

Estos son los argumentos que fundamentan el porqué comienza a acelerarse la caída de este fatídico sistema político en Ecuador. Chávez demoró 8 años para caer del 50%, Correa ya lo hizo; en Venezuela aquellos que llevaban el mismo apellido y sangre del Presidente nunca perdieron una elección, aquí ya ocurrió; en ese país, recién después de 9 años, el Líder de la locura de moda perdió las alcaldías de las ciudades más grandes, el de acá frustró su sueño de sentar alcaldes propios en Guayaquil, Babahoyo, Quevedo, Machala, Manta, Portoviejo y Salinas, todas ellas, capitales políticas, comerciales o turísticas de la costa, así como otras de la sierra y región amazónica. Si alguna lección dejó al mundo aquel trágico septiembre 11 es que las torres más altas se pueden venir al suelo en muy poco tiempo. Cuidado sea, que el primer avión ya haya impactado.







 
La columna del Pocho
 
RAFAEL Y LAS MENTIRAS DEL PAPEL.
Solo el papel puede aguantar tantas mentiras, el pueblo no. Luego de escuchar por casi cinco horas al Presidente Correa ofrecer su informe a La Nación, no hay dudas que los datos que portaba en aquell...
[leer más]




 
Registrese en la Pocho web
 
Todos los campos deben ser llenados

Su nombre:
Su e-mail:
Comentario:



 
El Pocho video