ESTATUA DE LA ESCLAVITUD
 

19/10/2009 | 12:44

No es de bronce, ni tampoco se ubica frente a Manhattan; está en Carondelet y la lidera un hombre, la secundan decenas de izquierdistas radicales, entre ellos, Asambleístas y funcionarios públicos; representa todo lo contrario a aquel macizo imponente del río Hudson. Es la pérdida de la Libertad, la de opinión, la de información y la de elección. La persecución a Teleamazonas es un ejemplo de lo primero. La decisión írrita del Conartel, de sancionarlo con 20 dólares por transmitir una escena taurina, que se exhiben en todas las televisoras del mundo, es solamente el primer procedimiento de la crónica de una clausura anunciada. Lo de los veinte dólares es lo de menos, lo puede pagar el conserje del canal. Simplemente, ya han diseñado el camino para hacer lo mismo de Chávez con RCTV. La amarilla fue ahora, la roja se viene por la cobertura informativa del centro de cómputo y para consumar el malévolo plan le aplicarán la reversión con un ridículo argumento, el de un reportaje en la Isla Puná. No hay duda: Son peores que los de la peor dictadura, pues antes por lo menos intentaban buscar excusas válidas, ahora simplemente las fabrican. El CONARTEL, en su misión de ser un ramal de la GESTAPO correísta, ha invadido aquella área soberana y sagrada de la comunicación, cual es la evaluación del contenido editorial; ahora ellos son los veedores, por ello, un ex insultador de marras en las ondas radiales, sobrenombrado en aquella época “Pedro Paramo”, anda monitoreando las entrevistas y comentarios, mientras el Consejo Nacional de Radio y Televisión toma decisiones a partir del criterio y votos de un Tribunal, exclusivamente nombrado por el Ejecutivo: representante del Presidente, Representante del Ministerio de Educación y Secretario del Consejo. Por tanto, confrontan a las estaciones radiales y televisivas con árbitro y jueces de líneas propios y claro está, cuando tienen al frente un delantero peligroso, lo más fácil es ordenar a las autoridades del juego que lo expulsen rápido. Así lo dejaron en evidencia cuando incautaron los medios del grupo Isaías, asumieron la dirección editorial de El Telégrafo, presionaron para provocar la salida de Carlos Vera y ahora pretenden cerrar Teleamazonas para callar a Jorge Ortíz y desaparecer el sentido crítico de los noticieros.

Pero si faltaba un correazo a las libertades, resulta que ahora los ecuatorianos ya no somos libres ni siquiera para elegir lo que queremos comprar. El Banco Central del Ecuador y su rígido Presidente, aquel que alguna vez vistió la camiseta de la centro derecha (DP), luego de la derecha empresarial (PRIAN) y ahora de la izquierda radical (PAIS), ha asumido el rol de profesor y desea enseñarnos lo que debemos o no comprar. Para ello, nos impone un castigo si finalmente optamos por adquirir lo que a él no le parece, cual es una tasa de interés para consumo desproporcionadamente alta, del 26%, imposible de admitir en economía dolarizada. Piensa que Ecuador es un país donde solo viven obreros y domésticas, pues cuando salió a defender su resolución inconsulta y abusiva, únicamente hablaba de los pobres que ganan 200 dólares mensuales y que no pueden gastar en otra cosa que no sea comida y medicinas. Aún aquellos sectores de la economía también requieren una refrigeradora para guardar los alimentos y evitar su descomposición pero en este país también existe una clase media y el mismo segmento de personas con bajos recursos que utilizan tarjetas de crédito para comprar alimentos, pagar medicamentos u hospitalizaciones, retiros en efectivo y ropa que alcanzan el 63% del consumo en tarjetas como lo reportó un estudio de Unibanco y que fue publicado en Diario El Universo. Lo teatral del caso, es que ante la reacción crítica de la ciudadanía, salió uno de los voceros del Gobierno a ordenarle a Vallejo y al Central que bajen la tasa al 18%, dejando entrever que la decisión tomada no tiene ningún fundamento técnico, cuando para nadie es novedad que funcionario alguno del Estado mueve un papel sin tener la aprobación de Carondelet. Dicho de otra forma, lo mandaron a romper viento y ahora lo dejaron guindado. Sin duda, lo más probable es que lo congelen al señor Vallejo en una de las “doras” del Gobierno.

Pero faltaba la frutilla al postre. El bloque de alzamanos – alcahuetes (al-al) tuvo la infeliz iniciativa de expedir un nuevo gazapo legislativo en el “congresillo”: La corresponsabilidad de familiares cercanos de los padres irresponsables en el tema de pensiones alimenticias a menores y adolescentes. Esto viola todo criterio de la doctrina jurídica que señala a toda persona con capacidad plena de responder únicamente por sus actos. Es el único caso, en el derecho universal, en que una persona deberá de pagar con su dinero y hasta con cárcel, sin tener vela en el entierro, por la irresponsabilidad de otro. Es diferente al tema de garantía solidaria, en donde un ciudadano, libre y voluntariamente asume la responsabilidad de cubrir una deuda si el deudor principal no lo hace. El acto de aceptarlo ya lo hace partícipe. Pero acá, que culpa tiene Pedro o Juan que su sobrino tenga hijos en la calle y no quiera asumir su compromiso. Es decir, hemos perdido la libertad hasta de definir nuestro estilo de vida porque ahora nos imponen las responsabilidades de otros, por más familiares que sean. De aquí en adelante, los placeres de las alcobas serán para los que se portan mal y las facturas y cárceles para los que se portan bien. Es un país de Ripley, es el país de Correa. Es el país de la estatua de la esclavitud.







 
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